Mabinogión – Breuddwyd Macsen Wledig (El sueño de Macsen Wledig)

Maxen (1), Emperador de los romanos, salió un día de caza en compañía de todos sus hombres. Era un día de mucho calor y, tras la comida, unos servidores levantaron escudos entorna  a él de modo que el sol no le impidiera dormir.

En sus sueños remontaba la cuenca de un río llegando a una montaña muy elevada. Tras cruzar la montaña, se halló en una región diferente; siguió el curso de los ríos que cruzaban tan hermosa región y llegó hasta al mar. Allí vio una gran flota, embarcó y llegó a una isla. La atravesó de un mar a otro y pudo ver otra isla, y entre donde se encontraba él y aquella isla vio un país, y en el país un río que desde la montaña se dirigía al mar. En la desembocadura del río vio un gran castillo. Entró en el castillo y en una sala circular de aquel castillo encontró a dos jóvenes morenos jugando al ajedrez, a un hombre de cabellos blancos tallando piezas del juego y a una hermosa doncella sentada en una silla. Se acercó hasta la doncella a saludarla y sentarse junto a ella, pero en aquel momento salió del sueño.

Desde que despertó aquel día, Maxen no encontró ni tranquilidad ni alegría ni motivos para vivir, se fue apartando de todos y pasaba las horas intentando dormir para poder volver a soñar con aquella hermosa doncella desconocida, su gente preocupada, dándose cuenta de su triste estado, le preguntaron cuál era el motivo de su melancolía.

Se reunieron todos los hombres sabios de Roma y se les explicó la razón de la tristeza del emperador; buscando la solución se decidió enviar mensajeros a las cuatro esquinas del mundo en búsqueda de la soñada doncella.

Tras un año de búsqueda infructuosas regresaron sin noticia alguna. Tras oír las malas nuevas, recomendaron al emperador que volviera al prado donde soñó por vez primera vez con la añorada doncella e intentara recordar si el camino que había tomado se dirigía al Oeste o al Este. Al emperador le pareció un buena idea y marcho con su gente de vuelta a aquel lugar , una vez allí, recordó que había seguido el río hacia Occidente.

De nuevo los mensajeros recorrieron la tierra desde aquel lugar, siguiendo el río en dirección al Ocaso, poco a poco fueron encontrando todos los lugares que el emperador había visitado en su sueño. Tras un largo periplo, llegaron a Aber Sein el territorio en el cual se levantaba el castillo. Nada más entrar, vieron a las mismas personas ocupadas en las mismas tareas que Maxen había visto en sueños. Tras presentarse y saludar a la doncella, le dijeron que el emperador de Roma la amaba y que ansiaba casarse con ella. Le preguntaron si prefería encontarse con él en Roma o si, por el contrario, deseaba que fuera él quien acudiera junto a ella. La doncella, que respondía al nombre de Elen, se decidió por las segunda opción, tras lo cual los mensajeros partieron a llevar las buenas noticias al Emperador.

Tan pronto estuvieron de vuelta y se lo hubieron explicado todo, éste inició su viaje, atravesando los mismos lugares que ya había recorrido anteriormente en su sueño. Al llegar, tras encontrase los amantes, se celebraron las nupcias y permanecieron juntos en aquellas tierras durante siete años.

Como su ausencia se prolongaba, siguiendo con lo que era su constumbre, los romanos decidieron proclamar emperador a otro hombre. Cuando se enteró, Maxen reunió todas sus huestes y marchó a Roma, asediando la ciudad durante un año. Pero lo que la Poliorcética no consiguió, lo logró con la ayuda de los hermanos de Elen, Kynon y Adeon, vencer al traidor y reconquistar la ciudad.

Desde entonces gobernó con justicia y prosperidad y como recompensa, dió a Kynon y Adeon todo un ejército para que pudieran conquistar la parte del mundo que quisieran.

(1) Maxen, forma gaélica del latín Máximo, dirigió, según múltiples fuentes, el ejercito romano afincando en Gran Bretaña reforzado con bretones contra Roma en el s. IV, su hazaña acabón al ser derrotado por el emperador de origen hispano Teodosio.

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